,

No temas a los cíclopes.

África Directo.26-Jun, 2022

El día 26 de mayo emprendimos nuestro primer viaje a África, concretamente a Uganda, con el temor de lo desconocido y la ilusión de lo que vendrá. Inicialmente íbamos a colaborar como médicos en un Health Center en Warr, pero finalmente la comunidad en la que íbamos a residir no podía alojarnos y tras unos días en Nyapea (una población cercana a Warr) fuimos reubicadas a un Health Center en Ediofe y alojadas con las maravillosas hermanas Comboni. Este imprevisto que inicialmente nos generó preocupación, acabó dándonos una valiosa lección de vida: a veces los cambios de planes o los caminos alternativos pueden llevarnos a destinos iguales o incluso mejores de lo que habíamos pensado.

Konstantino Kavafis en su maravilloso poema Itaca decía lo siguiente: “Cuando emprendes tu viaje a Itaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes, ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en  tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Pide que el camino sea largo, que muchas sean las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca antes vistos (…)” Y a mí este fragmento de poema me parece el resumen perfecto de nuestra experiencia en África. Durante este mes en Uganda hemos colaborado como médicos, pero también hemos abierto bien los ojos a otras realidades, hemos hablado y compartido experiencias con muchas personas, hemos escuchado (incluso cuando no entendíamos el idioma, porque hay un tipo de escucha que va más allá de la palabra), hemos jugado con niños, hemos visitado escuelas, hemos bailado danzas regionales, hemos cantado y acudido a celebraciones locales, hemos reído y nos hemos emocionado. En definitiva, hemos COMPARTIDO en todos los sentidos (vivencias, sufrimientos, alegrías…) y compartir es ese acto bidireccional en el que las dos partes siempre salen ganando cuando das y cuando recibes.

El poema de Itaca al que hacía alusión antes termina así “así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Itacas”. Hoy, ya de vuelta en España, nuestra percepción del viaje a Uganda también termina así. Ahora lo entendemos todo, creíamos que íbamos a Uganda para ayudar y lo hemos hecho, pero no sabíamos que a quien más íbamos a ayudar era a nosotras mismas, a conocernos mejor y a enriquecernos en todos los sentidos.

 

(Carta/Reflexión a la vuelta de Maria, Lucia y Marta , las tres doctoras que iniciaron sus impresiones en el blog)

Carta desde Meki !

María José Morales09-Ene, 2022

Queridos amigos, ¡Muchos saludos y abrazos desde Etiopía, y muy felices fiestas de Navidad!

Antes de acabar el año os quería escribir esta carta para agradeceros las muchas muestras de apoyo y cariño que hemos recibido por los difíciles momentos que se viven en Etiopía. Todavía hoy siguen los conflictos que se iniciaron ya hace más de un año en el norte del país, con muchas muertes y demasiado dolor innecesario, pero finalmente parece que ha llegado una señal de esperanza con la llegada de la Navidad y la retirada de tropas. Esperemos que pronto se puedan empezar las negociaciones para alcanzar la paz que tanto deseamos.

 

Nuestra zona queda al sur, bastante alejada de la zona de conflictos. La inestabilidad y los efectos de la pandemia siguen creando graves problemas en todo el país por la falta de trabajo, la escasez de alimentos y productos de necesidad básica y el constante aumento de los precios, pero nosotras estamos muy contentas de poder seguir adelante con todos los proyectos, de los que vosotros también formáis parte. Es muy bonito ver cómo poco a poco se va integrando un proyecto dentro del otro, y a modo de regalo navideño os lo quería compartir en estas líneas.
Empiezo. Seguimos con los cursos de cocina, costura y peluquería en el centro de capacitación laboral “Kidist Mariam”. En los cursos de cocina se hacen quesos con la leche de las cabras de nuestro proyecto, y se utiliza la verdura y fruta de la huerta del centro donde también se hace compost y se forman las mujeres de la zona rural que participan en los cursos de agricultura. El servicio de comedor y cafetería del centro ofrece menús diarios a un promedio de 50 personas cada día, generando ingresos para el centro, y cuando hay cursos de formación continuada para los miembros de nuestro staff, o capacitaciones laborales para las mujeres, son también las estudiantes de cocina las que organizan sus comidas y refrigerios.

En la cooperativa de costura siguen haciendo uniformes para todas las estudiantes del centro de capacitación y mascarillas sanitarias para las integrantes de los grupos de ahorro. Además, este año han elaborado 2700 uniformes escolares para los hijos de las mujeres que participan en los grupos de ahorros y para las escuelas de la zona rural donde también llevamos un programa de educación en la igualdad y educación en la salud para enseñar a prevenir enfermedades.

 

Tuvimos buenas lluvias este año y en las huertas comunitaria nuestras mujeres recogieron 9500 kg de judías verdes, 800 kg de zanahorias y 300 kg de pepinos, y utilizaron los carros de burras de las mujeres de otro de nuestros proyectos para transportar las cosechas a distintos mercados para su venta. Todas se acaban ayudando y los beneficios llegan así a toda la comunidad.

En enero pusimos en marcha un nuevo proyecto con 600 mujeres en situación de vulnerabilidad económica y social de la zona urbana de Meki. Está siendo un proyecto precioso y del todo necesario en estos momentos. Con las mujeres seleccionadas se crearon 20 nuevos grupos de ahorro comunitario. Son ya un total de 65 los grupos de ahorro que coordinamos, tanto en la zona urbana como en las rurales, en ellos participan 1950 mujeres y funcionan muy bien.

En los grupos comparten experiencias, reciben capacitaciones, ahorran dinero y solicitan préstamos (que devuelven pagando intereses) para poner en marcha pequeños negocios y generar ingresos para su economía familiar.

Más buenas noticias es que el personal de la oficina de Mujeres y Bienestar Familiar de la alcaldía de Meki se está integrando cada vez más en las actividades que hacemos. Con ellas se hacen parte de las visitas domiciliarias y se selecciona aquellas mujeres que necesitan ayuda prioritaria. A dos de las mujeres participantes en el nuevo proyecto se les ha construido una casa nueva a cada una con materiales locales, y a otras se les construirá el próximo año siempre que ellas aporten parte del material y de la mano de obra que se necesita.

Y también este año estamos construyendo 4 aulas nuevas, esta vez para la escuela rural de Wayo Gabriel. Será la primera escuela en la zona rural que tenga clases de secundaria, lo que permitirá que jóvenes de la zona rural puedan estudiar sin desplazarse a Meki, donde muchas veces no podían acabar sus estudios por falta de cupos escolares en las únicas tres escuelas con secundaria que hay en Meki.

Y para acabar con buenas noticias, celebramos también que hace un mes por fin se pudieron vacunar nuestras estudiantes y trabajadores de la primera dosis de la vacuna del Covid. Aunque con mucho retraso ¡todo acaba llegando!

Pues tras compartiros tantas buenas noticias solo me queda desearos unas muy felices fiestas de Navidad y un año nuevo lleno de paz y serenidad para nuestras vidas, nuestros corazones y nuestra
comunidad. Con mucho cariño desde Etiopía, María José.

25 AÑOS DESPUÉS…

Jose Maria Marquez12-Dic, 2021

En 1995, tras conocer a la Madre Teresa de Calcuta, tuve la maravillosa oportunidad de conocer a la Madre Teresa de Malawi, igual de santa, y casi igual de conocida y emprendedora.
A la Fundadora de Solidaridad con Malawi, la Fundación que luego cambiaría su nombre por África directo, le llegó una de sus cartas haciéndola saber qué eran las monjas más prolíficas del mundo, que no paraban de tener niños (en esa época el SIDA hacia sus estragos en Malawi dejando huérfano a uno de cada tres niños) . En su Misión de Chezi se ha casado el Patrono Tesorero de África directo, y también se ha casado en su Convento de Piedralaves nuestra Patrona Vicepresidenta (esta última enormemente afortunada por el marido que cazó 🤪🤣). Pero también han pasado por esa maravillosa Misión el resto de nuestros Patronos, muchos de nuestros Voluntarios (incluido el gran Manolo), y nuestros principales Donantes ( fundadores de Yamba y Da Valor).
Muchos recuerdos, mucha cooperación aprendida con Teresa (un auténtico máster en el arte de «pedir»), mucho cariño… Y ahora deja la misión, su sueño de juventud cuando pidió a la Fundadora de las Misioneras de María Mediadora que la dejara ser misionera a pesar de sus dolencias, y se embarca en una nueva misión, ahora en su Galicia natal para ocuparse de los más mayores con el mismo amor con el que durante todos estos años lo ha hecho con los más pequeños.
Os dejamos con su carta de despedida que no tiene desperdicio.
Gracias Teresiña!😍🙏🏽

 

cuenta lo que has visto y oído

Carta de la misionera Encarnita Cámara

Encarnita Cámara26-Sep, 2021

Os dejamos la carta de nuestra querida Encarnita, os gustara tener noticias suyas y saber como es su día a día inmersa en ayudar con el agravante de esta panademia. Desafortunadamente el Presidente de Uganda ha dicho que hasta Enero, como pronto, no se abrirán las escuelas. Los chavales van a estar dos años sin escolarizar…¡¡un desastre¡¡

Carta de Encarnita

HOY LE DIRÁN A MARIA CAPUTTO: «TÚ ME VISITASTE, Y ME DISTE DE COMER Y DE BEBER»

Jose Maria Marquez19-Dic, 2019

Tras varios años luchando contra una larga y dura enfermedad, hoy ha fallecido Maria Caputto.

María fue una de las impulsoras del Fondo de Ayuda a Africa, un fondo de «donaciones» que nació hace ya más de 10 años impulsado por el antiguo equipo gestor y el resto de empleados de Bestinver para involucrarse ellos, sus clientes y proveedores en un bonito proyecto de amor y transcendencia. El Fondo de Ayuda a Africa financia desde entonces proyectos sanitarios, educativos y de desarrollo comunitario con el fin de dotar una continuidad a la labor de Africa Directo, permitiéndonos aportar los recursos necesarios de la forma mas eficiente posible a la realidad de Uganda, Malawi, Angola, Kenya, Etiopía, Tanzania, Benin, Sierra Leona, Burundi, y un largo etcétera de países y comunidades extremadamente pobres y vulnerables.

Cada vez que ibamos a las oficinas de Bestinver para hablar del Fondo de Ayuda a Africa, a María se le iluminaba la cara. Sonreía, brillaba, nos transmitía toda su energía y capacidad de amor y nos alentaba a seguir comunicando al equipo de Bestinver todos nuestros pequeños logros. Siempre se apuntaba la primera a las reuniones para interesarse por el estado de las obras del ultimo hospital, los resultados académicos de las escuelas, o la mejora de la situación de los refugiados, personas con discapacidad y otros grupos vulnerables.

Desprendida ya del lastre de su sufrido cuerpo, María estará ahora más viva y más fuerte que nunca, en el «país» en el que se quedan, ya para siempre y sin ataduras ni sufrimiento de ningún tipo, las grandes almas que aman, que dan, que viven «con» y «para» los demás.

¡MUCHAS GRACIAS MARIA! Nunca podremos agradecerte lo suficiente tu generoso corazón, pero seguro que ahora estarás disfrutando de las «infinitas plusvalías» de tu inversión en el Fondo de Ayuda a Africa.

Memoria 2018: Avance Carta de Volun.

Ines Blasco.25-Jul, 2019

En una ocasión, llegué a cosechar todo lo que creía que una persona puede desear: un buen puesto en un respetable estudio de arquitectura londinense diseñando la nueva sede de un banco alemán en plena City; un buen salario; un pisito idílico en la buhardilla de un edificio georgiano en buena zona y a poca distancia del trabajo; una cuidada decoración y algún que otro mueble inglés de madera… Lo tenía todo y sin embargo, nunca me sentí más infeliz que entonces: ¿Qué faltaba pues? Tardé meses en entender que era esa vida, la que todo me daba (mientras me vaciaba), lo que fallaba. Hasta llegué a cambiarme a otro trabajo aún más cerca (y mejor pagado) pensando que era “calidad de vida” lo que necesitaba. Resultó que la solución tampoco estaba en los añorados almuerzos caseros ni en la reducción de las infinitas horas extras de mi anterior puesto… ¿Qué faltaba entonces que ni el dulce aroma de ajillos fritos en aceite de oliva pudiera subsanar?

Una noche de viernes a principios de noviembre, aún dudo de si en éxtasis o en delirio, pero sin duda hastiada de esperar a Godot, por fin me atreví a preguntarme: “y tú, ¿qué quieres hacer?”  – “Trabajar en Madrid de arquitecto por un salario digno…aunque tampoco. Estar cerca de mi familia. Sentirme útil. Saber qué demonios hacer con mi vida. Encontrar sentido…”. Ya. “¿Y si quitas el dinero de la ecuación?” …- “¿Y olvidarme de pagar un piso, comer, ocio? …Entonces, algo de verdad útil. Sin ambages. Como irme de voluntariado”. “¿Volver a empezar? ¿Otra vez? ¿Otro país más?” –“Pero distinto. Esta vez, no por necesidad (bueno sí), pero de otra clase”.

Más que el miedo primitivo a enfrentarme a serpientes, leones, o mosquitos sedientos, lo que aquella noche me quitó el sueño fue cómo decírselo a mi madre (y un poco las mambas negras, para qué engañarnos). Para mi sorpresa, la mía, que luchó por anclar en Madrid (porque hasta Badajoz no llegaba tanta cuerda), primero a un marido trotamundos y después a sus cuatro hijos, resultó que no solo no se enfadó, sino que esperanzada, dijo que seguramente fuese la mejor decisión que haya tomado en mi vida: las madres, cuánto saben y qué bien nos conocen…

Dejé de trabajar un 21 de diciembre. Tras pasar las Navidades en España y aprovechar para conocer en persona a José María, Santiago y Ángel (al resto espero hacerlo muy pronto), volví a Londres a consumar mi Brexit y traerme los cuatro muebles que salvé. Constaté lo poco que pesa la libertad (y lo mucho que pesa un colchón). No voy a entrar en detalles sobre qué experiencias viví o cómo las sentí: darían para una novela y por lo que he aprendido este año, son tan subjetivas, que de nada servirían a un potencial voluntario. Basta decir que para mí, este año está siendo lo más cercano a volver a dejar de fumar (aunque un tabaco más intenso): Al principio, encontrarás molestias: ducha (cubos) de agua fría, escasez de agua potable, mosquitos, choque cultural, alguna que otra diarrea…Pero muy pronto todos estos incordios dejan paso a nuevos sabores, olores, sensaciones tan puras e intensas que no comprenderás cómo fuiste tan obtusa de no haber dejado ese humo denso y pestilente mucho antes….aunque algún día por despiste lo eches de menos.

Casi seis años en Londres bastaron para vaciarme. Seis meses después, desde Tanzania y con la vista puesta en Uganda, puedo afirmar que nunca me he sentido más llena. Si estás pensándolo, hazlo. Pero hazlo bien. No te vas a arrepentir.

 

,

Dos de Noviembre, día de los difuntos.

Guadalupe Martín Laborda02-Nov, 2017

El 2 de Noviembre celebramos el día de los Difuntos

Aquella tarde antes de que anocheciera llego una muy joven madre, traía en la espalda una niña como de tres o cuatro años, aunque  allí es difícil calcularlo, podría tener cinco o seis. La pequeña estaba ardiendo de fiebre y venia medio desmayada. Enseguida la ingresaron en el dispensario, que disponía de un cuarto con algunas camas para urgencias.  Tras el reconocimiento la cara de la hermana enfermera no presagiaba nada bueno. La niña-madre se tumbó en el suelo a su lado, estaba exhausta. Decidieron dejarla descansar, ya habrá tiempo de preguntarle desde donde venían y el nombre y edad de su hijita.

Como sucede en esa parte del mundo, el sol se dejó caer de pronto quedándonos sumidos en la oscuridad más absoluta, fuimos a la casa a buscar unas velas y un plato de comida caliente para la joven, pero cuando regresamos ya estaban ambas profundamente dormidas.

A la mañana siguiente, nada más salir el sol, la volví a ver caminando por donde había venido, llevaba a su espalda bien atada a su hijita. Extrañada pregunte qué a donde iba.

Con mucha dulzura me explicaron que la niña murió por la noche, como las hermanas suponían que sucedería. La mama se llevaba su cuerpecito atado a su espalda, a su choza donde la enterrarían a la puerta de la casa para que cuidara del hogar y de sus hermanitos, para que ahuyentara a la muerte y trajera ventura a la familia.

De esto hace ya muchos años, pero todos los años el día de los difuntos además de recordar y pedir por mis seres queridos,  pido por ella, por su madre y por tantos niños que mueren sin hacer apenas ruido.

Carta desde Etiopia

María José Morales28-Sep, 2017

A continuación podéis bajaros esta carta de una preciosa experiencia de voluntariado en Etiopia.

Carta Septiembre 2017

¿por qué lo haces?

Guadalupe Martin Laborda24-Jul, 2017

Muchas veces me preguntan ¿Qué haces en Africa Directo? Pero  creo que nunca nadie me ha preguntado: ¿por qué lo haces? No creo que sea por falta de interés sino más bien por discreción. ¿O no? ¿Sera… “por si acaso”? No vaya a ser que este virus se contagie y si me lo cuentas me quede pillado … Porque… ¿Cuántos años llevas  en esto? ¡¡jopetas, 27 años¡¡ Pues parece que es un virus resistente. Mejor no me digas más. Te hago una transferencia mañana, pero no hace falta que me expliques nada.

Y es que la vida puede cambiarte en un momento, aunque aparentemente todo siga igual.

Los domingos lo celebrábamos acompañando al misionero en sus visitas a los poblados,  salíamos de Igwachanya  muy tempranito, casi de noche para ir al más lejano y luego volvíamos parando en  otras aldeas donde nos esperaban hasta la hora que llegáramos, sin perder la sonrisa. En todos ellos nuestro amigo decía misa, bautizaba, confesaba  celebraba bodas y en muchos daba la extremaunción a los enfermos. ¡un festival de sacramentos¡  Mientras tanto nosotros nos comunicábamos a nuestra manera con la gente, todos querían que visitáramos su casa, que tomáramos algo: una mazorca de maíz, una cerveza local…

Como en todas partes, los niños eran los primeros en cogernos de la mano y arrastrarnos a sus chozas. Les encantaba tocarme el pelo y que les cogiera en brazos. Tengo grabadas  en mi corazón sus risas, sus grandes ojos asombrados, sus preguntas sobre ese lugar tan lejano que se llama España. Se mataban de la risa cuando les decíamos que teníamos luz para ver por la noche y no se creían que tuviéramos agua dentro de nuestras casas sin tener un pozo en nuestra aldea. Bueno, también hay que decir que nuestro swahili no era muy bueno, lo que le daba aún más diversión a la charla.

Una día ya muy tarde, en la  última parada, estaba especialmente agotada, deseando regresar a la misión a descansar cuando me pidieron que fuera a una cabaña donde había un bebe muy malito, me agache para entrar  ya que las puertas son muy bajitas, en ese momento una joven de mi edad salía a recibirme, las dos agachadas, nuestras caras a la misma altura, nos miramos a los ojos y misteriosamente me puse en su lugar, me vi saliendo de mi casa para recibir a unos extraños visitantes detrás tenía mi choza completamente vacía, mis niños desnutridos con sus tripitas llenas de gusanos… no sé qué sintió ella pero agarrándome de las dos  manos me dijo “no nos olvides, cuando llegues a tu casa, no nos olvides” Bueno, pues eso, que no les puedo olvidar, seguramente porque son mis hermanos y porque por unos segundos he estado en su piel.

Desde el exilio

Hna. Lorena Ortiz26-Feb, 2017

Queridos amigos/amigas, quisiera compartir con ustedes  algo sobre la situación que estamos viviendo aquí en Sur Sudan.  

Les escribo desde Uganda, donde estamos en exilio junto a nuestro pueblo del S. Sudan. Las razones del exilio son varias y complejas, antes de Navidad escuchamos rumores de un posible ataque entre los soldados de la oposición y los del gobierno. Por casi todo el mes vimos cientos de personas huir hacia el norte de Uganda donde están los campos de refugiados; la gente caminaba tanto bajo el sol, con niños y cargando los bienes necesarios como podían.  Nos preguntábamos como sería nuestra Navidad, gracias a Dios la celebramos bien y recibimos el nuevo año alegremente en comunidad con la gente, aunque al mismo tiempo en muchos de ellos captamos tensión y miedo.

Terminadas las fiestas, como previsto, las hermanas viajamos a Nairobi para el retiro la asamblea anuales. Mientras estábamos en Nairobi recibimos la noticia de que el domingo en una de las capillas, mientras la comunidad rezaba, los soldados entraron y mientras la gente huía, seis personas fueron asesinadas, entre ellos un catequista. Regresando de Nairobi, estando aún en la frontera con Uganda, encontramos algunos de nuestros feligreses allí: rostros cansados, agobiados, sufridos; nos informaron sobre la situación en nuestra zona y nos dijeron que toda la gente estaba huyendo porque nadie se sentía seguro ahí. La gente huyó con todos sus bienes, caminando por horas bajo el sol, cargando pesos, durmiendo algunas noches en los bordes de la calle y cuando finalmente llegaron a la frontera tuvieron que esperar algunas horas para ser inscritos y asignados por las Naciones Unidas a un campo de refugiados. Ver a nuestra gente en esas condiciones sentí pena, parecían ovejas sin pastor.

En la frontera vimos muchos autobuses de las Naciones Unidas UNHCR que transportaban a la gente hacia los campos de refugiados, detrás de ellos partían también camiones transportando sus pertenencias: recipientes para el agua, colchonetas, sillas, mesas, ollas, en fin, todo muy simple, lo que la gente posee. Dejada la frontera, nosotras continuamos nuestro viaje hacia el Sur Sudan, y lo largo del camino vimos muchas cabañas cerradas con candado,  pozos sin mujeres que recogieran agua, aldeas vacías y patios sin niños que jugaran, ningún joven paseando por las calles o jugando en el campo de futbol. En el camino encontramos de nuevo gente caminando hacia la frontera: hombres sudorosos y fatigados, el polvo rojizo cubría sus caras y su ropa, rostros cansados, llevaban sus motos o bicicletas sobrecargadas con sus animales, sacos, cajas y otras pertenencias.

                 Aquella primera noche de nuestro regreso percibí un silencio extraño, los perros aullaban como si lloraran la ausencia de sus amos. A la mañana siguiente no hubo gallos que anunciaran el amanecer. En la tierra de la misión, las personas más vulnerables estaban esperando que se les ayudara para llegar a la frontera con sus bienes, estos eran: mujeres embarazadas, personas con discapacidad, ancianos, enfermos, éstos fueron ayudados de manera especial. Por la mañana fuimos a saludarlos y a conversar con ellos, su presencia me hizo pensar a los pobres de Yahveh, a aquel resto fiel del pueblo de Israel que esperaba solo en Dios su liberación y salvación. Una joven con discapacidad se me acercó, me tiró del brazo y me abrazó, luego me ofreció un pedazo de caña de azúcar. Otro chico con retraso mental me llamó desde donde estaba sentado en el suelo y me ofreció un trozo de patata dulce (camote). Gestos de dulzura y calidez de quien de guerra o de luchas tribales no entiende mucho, de quien  vive la relación con los demás de manera simple y espontánea … y le pedí al Señor de donarme un corazón sencillo como el de ellos.

                 Nosotras como misioneras/os optamos por quedamos con el pueblo aún en situaciones de peligro, si es necesario, conscientes de que nuestra vida la hemos ya donado al Señor. Hacer causa común con las personas con las que vivimos es una parte importante del legado que Daniel Comboni nos dejó, es profecía en nombre de la pobreza y de la hermandad universal, porque para Dios no existen vidas humanas más preciosas que otras. En nuestro caso fue la gente que abandonó el lugar y nos quedamos solo las hermanas y los misioneros. La gente nos advirtió de salir también nosotros, porque en cualquier momento podría comenzar el enfrentamiento armado, nos pidieron de no abandonarlos en los campos, de visitarlos, de ir a rezar con ellos. Como equipo pastoral pedimos al Señor que nos asistiera con su sabiduría, entre nosotros dialogamos tratando de discernir que hacer; al final decidimos dejar la misión el lunes 6 de febrero y partimos hacia la comunidad comboniana más cercana en el norte de Uganda; zona donde están los campos. Queremos ofrecer un servicio pastoral a nuestros feligreses y acompañar esta experiencia de exilio, que es también el nuestro.

. Un abrazo,  Hna Lorena Ortiz.