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Ajiko Samsa

Jaime Fernandez11-Feb, 2022

Ajiko Samsa es una mujer de 35 años residente en Odravu, localidad del distrito de Yumbe al norte de Uganda. Sus padres hicieron un gran esfuerzo para que ella pudiera recibir educación, pero la violencia de grupos paramilitares en la zona provocó que ni siquiera pudiera completar los tres primeros años de la primaria. Su marido sufrió una muerte prematura por malaria, dejándola a cargo de cuatro hijos y embarazada del quinto. A pesar de todas las penalidades vividas, es una mujer llena de energía y con una gran sonrisa.
Desde la muerte de su marido es una emprendedora. Todas las mañanas se levanta muy temprano para cocinar chapati (torta de pan tradicional) y damaz (bollo de pan frito). Una vez terminado se dirige a las calles más concurridas de su localidad donde coloca una mesa y varias sillas y empieza a hervir agua para preparar té. A partir de este momento de dedica a servir desayunos durante toda la mañana.
En una buena semana puede llegar a generar hasta 90.000 UGX (22,5 €) de beneficio, que ahorra para poder pagar las matriculas escolares de sus hijos.
Una vecina suya beneficiaria del programa le convenció para que solicitara su ingreso. Desde entonces todas las semanas nos la encontramos esperando pacientemente a que una nueva donación permita su ingreso y así recibir su primer microcrédito. Sus planes de futuro son aumentar su oferta de productos para poder ofrecer comidas además de desayunos, y una vez consolidada alquilar un local cerrado para montar un restaurante y contratar a otras mujeres para que la ayuden con el trabajo.

Mujeres como Ajiko son apuestas seguras, con su experiencia, tenacidad y capacidad de trabajo puede llegar muy lejos recibiendo un pequeño empujón de nuestra parte.

Esaburu Margret

Jaime Fernandez09-Ene, 2022

Esaburu Margret es una mujer que vive en el barrio de Odokibo, en Lodonga al Norte de Uganda en el distrito de Yumbe. Esta casada, aunque su marido falleció a causa de la malaria, pero tiene una familia con seis hijos, cuatro de ellos chicos, y dos chicas, de entre 7 y 20 años.

Actualmente ha cursado ocho cursos de educación, la cual tuvo que dejar a consecuencia de la pandemia del Covid-19.

El negocio de Margret consiste en la compra de maíz seco, con parte del cual lo revende en el mercado de Lodonga martes y jueves, y en el de Mengo los viernes y sábados, y con la otra parte elabora un alcohol local para su venta, llamado Nguli. A día de hoy obtiene un beneficio mensual de 30.000 UGX.

Actualmente se encuentra en la cuarta fase del programa, recibiendo su préstamo hace tres semanas, el cual utiliza para incrementar el stock de su negocio.

Esaburu Margret está muy motivada con el programa de microcréditos, el cual disfruta tanto por las oportunidades que este da, como por el hecho de formar un grupo de ahorro con otras mujeres con negocios similares.

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Lekuru Jita

África Directo.08-Dic, 2021

Lekuru Jita tiene 48 años, vive en el barrio de Odokibo, en Lodonga, en el distrito de Yumba al Oeste del río Nilo, en el Norte de Uganda. Está casada y tiene una familia de seis hijos, dos de ellos chicos y cuatro chicas, de entre 14 y 24 años. Actualmente cuenta con cuatro cursos de educación terminados, pero no pudo continuar debido a los conflictos con Idi Amin, que le hicieron emigrar a Sudán.
Su negocio consiste en la venta de verduras por 10.000 UGX el pack, y compraventa de tomates, los cuales los compra 500 UGX por tres unidades en el mercado de Kubala Terengo, y los vende a 1.000 UGX por cinco unidades, incrementando el precio del tomate casi un 20%. Lekuru Jita está muy contenta con el programa de microcréditos ya que utiliza los préstamos para incrementar el stock, y venderlos en el mercado de Lodonga junto a una de sus hijas, llamada Asiko Doreti, la cual aprende el negocio de su madre. Actualmente ha alcanzado la cuarta fase del programa, la cual comenzó hace dos semanas, pero su motivación la llevará a seguir adelante mejorando su situación económica y personal gracias al trabajo y ayuda del programa.

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Ondoru Foska

Jaime Fernandez17-Oct, 2021

Ondoru Foska tiene seis hijos comprendidos entre los 15 años y los 8 meses de edad. Ella y su marido son catequistas en la basílica de Lodonga desde hace 10 años y son muy conocidos por la comunidad. Gracias a la ayuda de un misionero italiano de la congregación de los Comboni pudo completar toda la educación primaria en una época donde casi ninguna mujer podía acceder al sistema educativo ugandés.


Hace siete años comenzó en el programa de microcréditos y desde entonces ha recibido cuatro préstamos que le permiten tener ahora un negocio de venta de plátanos y, más importante, ser una de las productoras de levadura local más importantes de la zona. El proceso que sigue para producir puede parecer muy simple pero requiere de mucha experiencia, ya que cualquier fallo puede hacer completamente inservible la levadura.

 

Ella destaca por vender una de gran calidad gracias a sus más de ocho años de experiencia. Para ello compra granos de maíz y los deja sumergidos en agua durante dos días, justo hasta que empiezan a germinar.

Después los distribuye en una superficie donde los deja por una semana manteniendo siempre un grado de humedad concreto que les permita seguir germinando correctamente. Una vez el nuevo tallo alcanza los cuatro centímetros, los muele y deja secar el polvo resultante, para a continuación venderlo en el mercado local o a los clientes que van a su casa preguntando por esta conocida levadura.

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Aseru Lucy

Jaime Fernandez19-Sep, 2021

Aseru Lucy tiene 56 años y es viuda desde hace 15. Su marido era militar de profesión y fue asesinado por rebeldes sudaneses mientras patrullaba en la frontera. Tiene cuatro hijos, todos hombres, de los cuáles sólo el pequeño ha podido recibir algún tipo de educación. Ella misma tampoco pudo estudiar por falta de recursos en su hogar. Esta fue su principal motivación a la hora de emprender, poder dar toda la educación posible por lo menos a uno de sus hijos.

Su negocio consiste principalmente en vender judías, sim-sim, maíz y kassava en los mercados locales, aunque también suele criar entre dos y cinco cabras. Para comprar sus productos cruza la frontera con la República Democrática del Congo una vez al mes y adquiere un saco de cada que le duran aproximadamente un mes, momento en el que tiene que volver al Congo a reabastecerse. Al comprar los productos en este país y no en Uganda consigue precios muy favorables que le permiten también vender a menor precio que su competencia directa, y así captar toda la demanda. Esto lo consigue gracias a los tres préstamos ya recibidos en el programa de microcréditos, que le permiten manejar un alto capital para comprar sus productos en sacos enteros, al contrario que la mayoría de las mujeres cuyo capital de trabajo es muy reducido y, por consiguiente, también sus márgenes. Tiene muy claro que su negocio funciona, y ahora solicita otro préstamo para seguir aumentando su capital y, de esta manera, sus márgenes de beneficio.

 

Localidad: Odravu Parish. Distrito de Yumbe. Uganda.

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Propuesta Microcréditos Meki

María José Morales05-Sep, 2021

Del proyecto en Meki solo contaros que estamos muy contentas de cómo está yendo todo.

Tal y como se explica en la presentación del proyecto de microcréditos, en el mes de marzo seleccionamos ya a las 600 beneficiarias del proyecto y se formaron los 20 grupos de ahorro. Los grupos de ahorro se reúnen cada 15 días, en el día y lugar que han decidido, y en sus reuniones nos alegra ver el buen entendimiento que hay entre ellas. De manera regular realizamos también visitas domiciliarias para conocer mejor las condiciones en las que viven cada una de estas mujeres y sus familiares. Se están realizando también charlas sanitarias, distribuyendo material de limpieza y ya seleccionamos a dos de las mujeres que vivían en chamizos de barro donde entraba el agua de la lluvia y les estamos construyendo casas de adobe nuevas como parte del proyecto.

Las condiciones en las que viven las mujeres seleccionadas en el proyecto son, en muchos casos, situaciones de extrema pobreza que ha ido empeorando por la falta de trabajo y la inestabilidad política y los conflictos en el país. El hecho de sentirse parte del proyecto, y de haber sido seleccionadas para integrar los grupos de ahorro ha sido muy importante para ellas y les está dando ánimos y esperanza para mejorar su situación. Es increíble el cambio que ya estamos viendo en sus caras, en sus sonrisas…precioso!!. No podemos más que dar gracias a Dios por ponernos a todas en el mismo camino y acompañarnos las unas a las otras.

También hemos contratado a más mujeres como miembros del equipo de trabajo, para poder dar el adecuado seguimiento a las 600 mujeres y al proyecto en general. El equipo del proyecto son en total 10 mujeres jóvenes, la mayoría de ellas antiguas alumnas de los cursos de formación profesional del Centro Kidist Mariam.

La parte del capital inicial que necesitarán para iniciar pequeños negocios será para una fase posterior, pues en el mes de septiembre llevarán seis meses funcionando y a partir de entonces podremos empezar la parte de selección de beneficiarias a las que dar formación y entrega de microcréditos para iniciar sus negocios. Os iremos manteniendo informados.

Documentación adicional. Propuesta Microcréditos Meki Actualizado

 

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Matilda Banduru.

Jaime Fernandez15-Ago, 2021

Todo el mundo en Lodonga sabe donde encontrar a Matilda Bandaru, ya que todos los días de mercado se sienta en su puesto de siempre a vender la sal de mejor calidad de la región. Hace ya 5 años que solicitó su primer préstamo para comenzar este negocio, y gracias a los otros tres recibidos hasta ahora de cuantías crecientes ha podido introducir productos como café, soja, jengibre, hojas de té, ajos y jabón artesanal. Es una emprendedora nata, y nunca deja de pensar en cómo hacer crecer su negocio. En un futuro, le encantaría poder incluir el azúcar en su stock de productos ya que percibe una alta demanda en los mercados que frecuenta.


Sus aspiraciones tampoco se ciñen sólo a los negocios, sino que en las últimas elecciones en enero de 2021 decidió presentarse como representante de las mujeres en la localidad y ganó de manera holgada. Fruto de su matrimonio tiene seis hijos, todos mayores de edad. Aun así, todavía no ha llegado su momento de descansar de cuidar y educar niños, ya que desde la muerte de su hijo mayor por un accidente de motocicleta se hace cargo de sus 3 nietos. Su sueño es que muchas mujeres de su localidad alcancen la independencia económica necesaria para tomar todas las decisiones en sus propias vidas.

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Udaya Nusula.

África Directo.20-Jun, 2021

Udaya Nusula es una mujer fuerte, extrovertida y habladora con grandes dotes para la venta. Todos los días de la semana coge su bicicleta o un boda-boda (motocicleta-taxi típica de Uganda) para dirigirse a alguno de los muchos mercados de la zona y vender sus exóticas telas. Una vez allí, prefiere moverse ofreciendo sus productos que quedarse en un puesto fijo. Después de dos años en los que ha conseguido consolidar su negocio, le gustaría utilizar el siguiente préstamo para poder importar las telas directamente de la República Democrática del Congo y poder ahorrarse a los intermediarios, incrementando así su margen de beneficio.
A sus 52 años todavía le encanta cantar y bailar, aprovecha cualquier oportunidad para crear un ambiente festivo y animar a sus vecinos o quien se encuentre cerca a moverse rítmicamente al son de la música que ella es capaz de crear con su pequeño tambor. Ella sabe lo que es tomarse la vida con pasión y es lo que les intenta transmitir a sus 5 hijos cada día.

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Lillian Agnes

Jaime Fernandez24-May, 2021

Lillian Agnes es una joven mujer sud-sudanesa de 19 años viviendo su segunda etapa de refugiada en el Asentamiento 6 Zona 4 del campo de refugiados de Bidi-Bidi al norte de Uganda. Ya durante la guerra civil que asoló Sudan entre 1983 y 2005 su madre tuvo que refugiarse en Uganda, donde nació ella. Al terminar el conflicto con la creación del estado de Sudán del Sur, la familia pudo volver a su lugar de origen y vivir en paz hasta 2016, cuando una nueva guerra civil en Sudan del Sur obligó a sus padres a enviarla a ella y sus hermanos como refugiados por miedo a lo que les pudiera pasar. Poco tiempo después sus padres mueren en el conflicto dejándola cómo única responsable de sus tres hermanos pequeños. A pesar de su juventud, es una ávida estudiante que ya ha completado 10 cursos completos de educación, y su sueño es realizar estudios superiores y que vuelva la paz en su país.
Desde hace 3 años vende aceite de cocinar, maíz y guisantes en el mercado local de la zona 4 del campo de refugiados. Ha estado interesada en el programa desde que lo conoció, pero su condición de menor de edad le impidió aplicar a un préstamo aunque sí que formó parte del grupo de ahorro de su zona. Ahora solicita entrar en el programa para poder incluir pescado y tomates en su oferta de productos y así incrementar su beneficio. Gracias a esta expansión del negocio pretende dar una mejor alimentación a Julliet, Alex y Gladys, sus tres hermanos pequeños que son su vida.

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Jesca Kiden

Jaime Fernandez25-Abr, 2021

Jesca Kiden es una mujer sudanesa de 42 que reside como refugiada en el asentamiento 9 de la zona 4 del campo de refugiados de Bidi Bidi al norte de Uganda. Si alguien le preguntase si está casada, ella no sabría qué responder, ya que desde 2016 que atravesó la frontera de Uganda no ha vuelto a ver ni ha podido comunicarse con su marido, aunque todavía tiene la esperanza de poder volver a su lugar de origen y encontrarse con él. En el campo su principal ocupación es cuidar de sus dos hijas de 9 y 6 años, aunque eso no le impide aprovechar sus estudios en magisterio para tratar de enseñar a los demás niños del asentamiento.
Su sueño es que sus dos hijas puedan acceder a educación superior, y por ello decidió emprender y comenzar a ahorrar para llevar su sueño a cabo en el futuro. Empezó el programa hace 3 años y ha recibido dos préstamos hasta ahora, con los que comenzó a vender tomates, cacahuetes y sim-sim en varios mercados del campo de refugiados y la comunidad nacional ugandesa. Estando a punto de completar los repagos del segundo préstamo recibido, no pierde un segundo y ya está pensando en cómo invertir el siguiente. Ella quiere comprar las herramientas y semillas necesarias para plantar los productos que suele vender, y así incrementar sus márgenes.