Ver África Directo sobre el terreno
Este verano hemos tenido la enorme suerte de recorrer Uganda en familia, con nuestros tres hijos, y junto a nuestros queridos amigos Álvaro Espinosa de los Monteros y Carmen Pedrós y sus cuatro hijos. Durante el viaje visitamos once proyectos, nueve de ellos apoyados por África Directo y otros dos que conocemos bien. Volvemos profundamente impresionados por lo que hemos visto.

Hemos visitado escuelas de primaria y secundaria, centros de salud y proyectos de muy distinta naturaleza. Y en todos ellos hemos podido comprobar algo que desde la distancia resulta difícil dimensionar: el enorme impacto que puede tener cada euro bien invertido. Aulas, internados, becas, atención sanitaria, formación… detrás de cada proyecto hay cientos de personas cuya vida y cuyas oportunidades de futuro están cambiando gracias, sobre todo, al extraordinario trabajo de las religiosas y organizaciones locales a las que África Directo acompaña y a la ayuda inestimable de nuestros donantes y benefactores.

Nos impresionaron especialmente las Special Units para niños y jóvenes con discapacidad que conocimos en Masaka, Kamwenge y Nkonkonjeru. En Uganda, donde aproximadamente uno de cada 16 niños vive con alguna discapacidad, demasiados siguen teniendo enormes dificultades para acceder a la educación, a los cuidados y a las oportunidades que merecen. Por eso son tan importantes tanto estas unidades que les dan formación y asistencia de fisioterapeutas y logopedas, como el trabajo preventivo que se realiza con las futuras madres desde los centros de salud, proporcionando ácido fólico, vitaminas y, sobre todo, formación y acompañamiento.

Quizá esa sea una de las grandes enseñanzas que nos traemos: desarrollar un país es, ante todo, cuidar a las personas. Dar educación y formación, pero también acompañarlas para que puedan crecer personal y profesionalmente; y cuidar especialmente a quienes parten con mayores dificultades.

Después de tantos años vinculados a África Directo, volver de Uganda habiendo visto de cerca sus proyectos nos hace sentir especialmente orgullosos de formar parte de esta pequeña gran familia. Y nos confirma que merece muchísimo la pena seguir ayudando: porque allí hemos visto, con nuestros propios ojos, que la ayuda llega y transforma vidas.












