Presentación daValor
AZ Valor ha aportado ya cerca de 100.000 € a @AfricaDirecto mediante DA Valor, buscando multiplicar las ayudas. 😉 https://t.co/8XDdssNaU4 pic.twitter.com/Kl4dfR9RXA
— jose m marquez vigil (@jm_elbarbas) 19 de septiembre de 2017
AZ Valor ha aportado ya cerca de 100.000 € a @AfricaDirecto mediante DA Valor, buscando multiplicar las ayudas. 😉 https://t.co/8XDdssNaU4 pic.twitter.com/Kl4dfR9RXA
— jose m marquez vigil (@jm_elbarbas) 19 de septiembre de 2017
Este Martes 26, Campeonato de Golf @AfricaDirecto para apoyar a los refugiados de Sur Sudán en Bidi Bidi. Ver video: https://t.co/1XbT5YJa63 pic.twitter.com/S4WHUlmAWZ
— jose m marquez vigil (@jm_elbarbas) 25 de septiembre de 2017
Lorena Enebral ha recibido el viernes 22 de septiembre la Gran Cruz del Merito Civil.
La orden del Mérito Civil consta de siete grados. El Collar es el de mayor rango y la Gran Cruz el segundo, por lo que se suele conceder a Altos cargos de la Administración, Generales de los Ejércitos y de la Guardia Civil, o a personas relevantes tanto españolas como extranjeras, siendo necesaria su aprobación por el Consejo de Ministros.
https://www.cope.es/actualidad/noticias/asi-relataba-trece-lorena-enebral-trabajo-como-cooperante-20170913_157746
Acabo de ver a nuestra Lore #LorenaEnebral en vídeo. Dejaste tanto amor y buen rollo! Siempre @AfricaDirecto
Jose María Márquez
Las inundaciones y deslizamientos de tierra en Sierra Leona han causado la muerte de entre 400 y 420 personas, pero se teme que se identifiquen muchas más víctimas conforme las tareas de rescate avanzan.
«En situaciones como ésta, tres a cuatro días después del desastre aumenta el riesgo de encontrar más gente muerta que viva«, ha explicado el presidente de la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR), Elhadj As-Sy.
El responsable humanitario, según declaraciones recogidas por Efe, ha pedido ayuda internacional ya que Sierra Leona se enfrenta a una crisis «que excede sus capacidades«.
Corazón TVE celebró el pasado martes la IV edición de los Premios Corazón Solidario en los jardines del hotel Ritz en la capital madrileña.
El evento fue presentado por la periodista Ana García Lozano y contó con la asistencia de numerosos rostros conocidos del panorama social y cultural. En total, se repartieron 5 premios – a cinco corazones solidarios – dotados con 5.000 euros y un trofeo diseñado por Agatha Ruiz de la Prada. Los patrocinadores del evento fueron El Corte Inglés, Jaguar y Pablosky.

Desde Pablosky, orgullosos de la labor de la ONG África Directo, otorgamos el Premio Solidario a esta Fundación para poner nuestro granito de arena una vez más en uno de sus Proyectos Educativos. Premio que irá destinado íntegramente a la adquisición de equipamiento y mobiliario para las aulas de la Escuela de Primaria de Kikuletwa Village en Tanzania, dotando así a sus niños y profesores una Escuela de calidad que haga crecer el nivel de vida y educativo de estos jóvenes.
Tras éste Proyecto de equipamiento, nos embarcaremos con África Directo en un ambicioso reto para los niños de Kikuletwa Village: la construcción de cuatro aulas nuevas, sumándose así a las 4 ya existentes. Consiguiendo una escuela de Primaria Completa.

Porque educar no solo consiste en construir, sino en crear lugares donde esas mentes puedan evolucionar y crecer.
Lucharemos por la educación de estos niños.
Gracias a la organización de Corazón TVE porque fue una gala entrañable y emotiva que sensibilizó todos nuestros corazones con los diferentes Proyectos Solidarios.
Os dejamos un pequeño video resumen de esta velada tan especial.
Hay un proverbio africano que dice: “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”. Llevo más de diez años en África Directo y, sin embargo, sigo mirando el trabajo que se lleva a cabo desde fuera, como alucinado espectador. No me sucede solo a mí, he hablado con voluntarios que se han pasado años a pie de proyecto y tienen la misma sensación. ¿Será porque es esta ong una organización muy vertical? Nada más lejos de la realidad, al contrario, la estructura es tremendamente horizontal (capitaneada por gente con todo el conocimiento) y, en cuanto te descuidas, te ponen en tus manos decisiones de gran responsabilidad, ya sea en España o en el terreno. Entonces, ¿de dónde surge esta sensación? Yo creo que la razón es que los proyectos que se llevan a cabo poseen una envergadura que le hace a uno sentirse chiquitito. Tampoco ayuda la cantidad de países en los trabajamos, nada más y nada menos que veinticinco. Puedes ser un gran experto en la mitad de los numerosos proyectos que llevamos a cabo en, pongamos Malawi, y tan solo sabrás del alcance de una parte de cincuenta de lo que se hace. Es decir, en esta ocasión es la cantidad la que provoca que tengas la sensación de que eres una pizquita de la ayuda, tanto como para autoexcluirte fácilmente de los alucinantes logros.
Pero, ¿y a qué viene todo esto, y el título, y el proverbio? Whatsapp es un coñazo el noventa por ciento del tiempo. Como dice Javier Cansado: “no debería ser gratis, ni tampoco muy barato”. Pero a veces, solo a veces, la información que te distrae de lo que estés haciendo es oro puro. En esas ocasiones el icono verde trae consigo noticias, fotos o avances de algún proyecto que te dibuja una sonrisa en los labios de las que trepan hasta las orejas. Y todo gracias a unas rayitas de internet que llegan a algún área rural perdida en un rincón africano.
Y te vuelves a sentir pequeño. Pequeño porque el voluntario que hay detrás de ese teléfono al que han llegado el par de rayitas lleva ya dos o tres años repitiendo en esto de ayudar a los demás. Quizá ahora esté en un campo de refugiados de Uganda, quizá haya estado con anterioridad en Sudan del Sur y por eso entienda perfectamente a esas personas que han tenido que huir a dicho campo, y quizá antes de esto haya estado conociendo la dura realidad de Etiopia para, poco a poco, ir componiendo la foto general de África. Quizá ese voluntario, o esa pareja de voluntarios, estudiaron bellas artes. Tal vez, en su primer proyecto en África empezaron haciendo vídeos profesionales y fotos y alguna tarea administrativa. Proyectos dispares después o microcréditos, quién sabe. Y puede que continuaran, llevados por una mano invisible, construyendo al unísono letrinas aquí y aulas cien kilómetros más allá. Una labor de altura en toda regla que no desplaza a la primera, si no que se suma a ella.
Un millón de gracias, Almudena !!!! Un millón de gracias, Pablo !!!! Por el trabajo y la forma de desempeñarlo, por los esfuerzos y el amor. Me meto de cabeza a caminar con vosotros, ¿quién no lo haría?
Ana dona los beneficios derivados de los derechos de autor generados por la venta de esta publicación (de su fotolibro) a África Directo para el desarrollo del proyecto de fotoprotectores Kilisun.
Si quieres viajar de su mano, tan solo pincha aquí.
Ana Palacios es periodista y fotógrafa. Ella divide su tiempo entre la producción cinematográfica internacional y la fotografía documental, iluminando los rincones rotos del mundo en colaboración con ONG como Manos Unidas, África Directo y InMovement. Representada por Espacio Foto, su trabajo sobre cooperación en el desarrollo ha sido publicado en publicaciones internacionales como The Guardian, Al Jazeera, Stern, Die Spiegel, Days Japan, 6 Mois, Daily Mail, XL Semanal, El País, Tiempo, Yo Dona, Mundo Negro, etc.
“Marthaaa poniiiiieeee” se oye en el campo de refugiados Bidi Bidi. Y Martha desde su sitio de siempre, sonríe y saluda buscando la mano del voluntario que la llama.
Martha es una sudanesa del sur constante en dos cosas: en su sitio de sentarse y en su sonrisa. Debajo de un porche improvisado de hojas de palmera y ramas de mango, observa todo los que pasa a su alrededor, que no es mucho en esta zona del campo.
“Martaaaaa poniiieeeee” se vuelve a escuchar, y Martha levanta una mano con ayuda de la otra para estrechar la mano de quien la llama. Y sonríe.
Martha Poniee, minusválida de la zona 4, asentamiento 6, anexo B, número de identificación A 329 291. Pero Martha no es solo un número de archivo. Martha es una de las 20 discapacitadas que viven en este campo de refugiados de Bidi Bidi, al norte de Uganda. Beneficiaria de las 20 letrinas adaptadas que África Directo está construyendo este mes, junto a otras 460 familiares, en una de las zonas más vulnerables del campo.
Martha vive con su hijo Samuel, que cuida de ella. Samuel ha heredado el buen humor de su madre. Estos días Martha, está entretenida con las vistas desde su sombra preferida: han venido unos chicos muy jóvenes a cavar y construir sus letrinas. El voluntario también se sienta a su lado en silencio, absorto observando los trabajos de construcción. Entonces Martha habla en árabe algo que su hijo Samuel nos traduce: “ Gracias, gracias por construirme esta letrina”.
Quisiera con esta entrada al blog hacer extensible a todos este GRACIAS de Martha Poniee. Porque lo siento como un GRACIAS grande. Un gracias que se extiende a los donantes, a los voluntarios, a las familias de los voluntarios que les esperan y echan de menos. Gracias a las ONGs internacionales que trabajan para el campo, GRACIAS por las horas frente al ordenador, por las noches en vela y por el esfuerzo. Y es importante que llegue este GRACIAS a todos, porque a veces, el trabajo en un campo de refugiados tristemente se ve reducido a números y porcentajes. No podemos olvidar que los campos de refugiados no pueden ser confundidos con campos de concentración, aunque los nombres se vean sustituidos por números constantemente y las condiciones de vida en ellos sean muchas veces muy duras.
Un campo de refugiados es un lugar dónde seres humanos trabajan para el bienestar y la protección de otros seres humanos. Y eso no podemos olvidarlo. Por eso es importante el GRACIAS de Martha Ponie. Aún queda mucho por hacer, pero ella nos da las gracias por que sigue viva.
12 de la mañana en Bidibidi refugee camp. Mucho sol y poca sombra. Desde nuestro privilegiado banco en el Centro de Reuniones del Asentamiento, apenas se escucha nada que atisbe la vida de tanta gente en la zona. Alguna tímida conversación, una mamá cargando en la cabeza sus 25 litros diarios de vida, y en este momento el sonido de un martillo. Están construyendo una nueva “tienda”. Se une a las 6 ya terminadas que forman una línea paralela a la cuneta del camino que cruza el asentamiento. Al paso de cada vehículo lanza implacables olas de polvo a sus vecinos.
En estos establecimientos, propiedad de gente local, se pueden adquirir varios tipos de refrescos y cerveza calientes, así como ciertos utensilios para la comunidad y huevos o caramelos como oferta culinaria. Jamás vi ningún cliente. Porque aquí el comercio no existe, al menos por el momento. Aquí no hay nada. NADA. Hago énfasis en la palabra por lo difícil que es reproducirla en nuestra conciencia occidental y lo fácil que es olvidarla una vez te vas de aquí.

El día a día en esta zona del segundo campo de refugiados más grande del mundo es básica. Consiste en conseguir llegar a ver el sol del día siguiente pasando el menor hambre posible. Una lucha llevada a cabo en casi la totalidad de los casos por la mujer, cabeza de familia, que trata de sacar adelante a sus pequeños cuyo número medio por pareja es de 7. La mayoría de los hombres quedaron atrás en el éxodo de Sudán del Sur hacia Uganda. Unos al cuidado del ganado y otros al del Kalashnikov en los enfrentamientos diarios que siguen librándose al otro lado de la frontera.
La batalla por aliviar las necesidades diarias más primarias de cualquier ser vivo cortan de raíz cualquier atisbo de progreso en la comunidad. Creatividad o imaginación quedan relegadas a un segundo plano.
Estamos ante un pueblo patológico que sufre de desesperanza. Una total ausencia de idea de futuro para ellos y sus familias. La brutal y cruenta guerra que ha golpeado a estas gentes, un largo y difícil viaje dejando todo atrás, las grandes dificultades encontradas a su llegada a un lugar en el que las buenas intenciones se pierden en largas reuniones burocráticas, especulación, relocalizaciones una vez asentados y pocas soluciones efectivas por parte de las grandes organizaciones aquí reunidas son causa de ello. Además hay que tener en cuenta los recursos limitados del país que acoge, que no tiene suficiente para los suyos mientras sigue recibiendo gente. Algo así como nuestro querido viejo continente.
La sintomatología que salta a la vista es la impactante sonrisa de estas gentes. La sonrisa, uno de los símbolos africanos por excelencia. Esas que aparecen en cualquier rincón, en las situaciones más inverosímiles, cargadas de energía, verdad y fuerza para sobreponerse a todo. Instantáneamente provocan en el receptor la necesidad de devolverla. Un auténtico traspaso de sentimientos, pura empatía. Verdaderas luces en la oscuridad.

Pues bien, las sonrisas de Bidibidi son diferentes. Podría decirse que son medias sonrisas, por el acto reflejo africano de esbozarlas. Pero transmiten dolor, mucho dolor. Un dolor que se refleja también en la mirada. Apática y triste. Dirigida a un futuro incierto, esperando cualquier destello que les arroje una mínima esperanza, ya no a los adultos, golpeados irreversiblemente por la atrocidad de la guerra, sino a sus descendientes. A los miles y miles de niños de Bidibidi que les cambió el destino por el orgullo, egoísmo y aires supremacistas de ciertos dirigentes a los que no conocen, así como los eternos conflictos étnicos de su tierra maldita.
Pero como dijo Rabindranath Tagore : “ La desdicha es grande, pero el hombre es aún más grande que la desdicha” . Las lluvias llegaran pronto y traerán consigo la posibilidad de cultivar las pedregosas tierras de la zona. El pequeño comercio pondrá en marcha el engranaje de esta nueva comunidad asentada donde antes no había nada.

El color blanco que pintan los plásticos de las chozas en el ambiente se tornará oscuro por los ladrillos de barro.
Podrán lavarse los cuerpos y las ropas con jabón.
La ración diaria quizá supere el ridículo puñado de maíz o judías actual.
Y así, quizá también las sonrisas vuelvan a brotar desde ese vergel que es el alma africana
Manuel Criado. Yumbe. 18 febrero 2017.
Fernando el Católico 76 Bajo Derecha
28015 Madrid
Telf: (+34) 91 544 58 76
Email: info@africadirecto.org
Esta web utiliza “cookies” propias y de terceros, para fines analíticos. Clica en Política de cookies para más información. Puedes aceptar todas las cookies, configurarlas o rechazar su uso. Política de cookies
AceptarConfigurarRechazarPodemos solicitar que se establezcan cookies en su dispositivo. Usamos cookies para saber cuándo visita nuestros sitios web, cómo interactúa con nosotros, para enriquecer su experiencia de usuario y para personalizar su relación con nuestro sitio web.
Haga clic en los títulos de las diferentes categorías para obtener más información. También puede cambiar algunas de sus preferencias. Tenga en cuenta que bloquear algunos tipos de cookies puede afectar su experiencia en nuestros sitios web y los servicios que podemos ofrecer.
Estas cookies son necesarias para que el sitio web funcione y no se pueden desactivar en nuestros sistemas. Usualmente están configuradas para responder a acciones hechas por usted para recibir servicios, tales como ajustar sus preferencias de privacidad, iniciar sesión en el sitio, o llenar formularios. Usted puede configurar su navegador para bloquear o alertar la presencia de estas cookies, pero algunas partes del sitio web no funcionarán. Estas cookies no guardan ninguna información personal identificable.
Estas cookies nos permiten contar las visitas y fuentes de circulación para poder medir y mejorar el desempeño de nuestro sitio. Nos ayudan a saber qué páginas son las más o menos populares, y ver cuántas personas visitan el sitio. Toda la información que recogen estas cookies es agregada y, por lo tanto, anónima. Si no permite estas cookies no sabremos cuándo visitó nuestro sitio.
Puede leer sobre nuestras cookies y configuraciones de privacidad en detalle en nuestra página de Política de privacidad.
Aviso Legal y Política de Privacidad