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Kivu aún peor.

Os ofrecemos las palabras y la carta del Padre Mario dirigida al Comité de Seguridad de las Naciones Unidas.

Queridos amigos, uno de los informes de tantos lugares donde la población de Kivu es masacrada.

La situación en el interior es cada vez más dramática para la población civil. La pobre gente es el blanco de todas las fuerzas armadas que matan, roban, violan, destruyen... Los hechos se multiplican cada día.

La población solo puede huir de un lugar a otro, indefensa ante los lobos y bajo la supervisión de las fuerzas de las Naciones Unidas y del Ejército gubernamental.

¿Cuándo pondrán fin al genocidio de su pueblo?

Gracias por vuestro ayuda, sobre todo por hacer conocer el sufrimiento de aquellos que no tienen fuerzas para llorar.

En suplemento, carta de la Comunidad Humanitaria al Comité de Seguridad de las Naciones Unidas. del Padre Mario desde Goma.

'Briefing' humanitario del Comité Permanente Inter-Agencias de la provincia de Kivu Norte 

Excelencias,

En nombre de la comunidad humanitaria, les agradezco esta oportunidad que nos da de exponerles brevemente la situación humanitaria en la provincia de Kivu Norte.

Nos parece imperativo abordar, en el intervalo de tiempo que se nos da, la cuestión primordial de la población civil, así como los problemas relacionados con el acceso y la respuesta humanitaria.

Protección de los civiles

Es evidente que esta cuestión constituye el elemento más problemático en la región. Como sin duda saben, la seguridad de los habitantes de la provincia es constantemente amenazada por la presencia de diversos grupos armados, entre ellos las Fuerzas Democráticas para la liberación de Ruanda (FDLR), (formadas en el este del Congo por hutus huidos de Ruanda y a los que se responsabiliza del genocidio ruandés de 1994, N del T).

Además, los civiles sufren los ataques regularmente de las Fuerzas Armadas Congoleñas FARDC, que quedan muy a menudo impunes.

Celebramos la reciente revisión por el Consejo de Seguridad del mandato de la Misión de la ONU en el Congo (MONUC) que da prioridad, bajo la égida del Capítulo VII, a la ' protección de los civiles (...) situados bajo la amenaza inminente de violencias físicas, en particular de violencias provenientes de cualquiera de las partes en conflicto'.

Nos parece, sin embargo, que existe una profunda contradicción entre la actual operación conjunta Kimia II, en el marco de la cual la MONUC apoya a las FARDC, y el mandato de protección de los civiles del que es titular la MONUC.

En efecto, la operación Kimia II prevé la estrecha colaboración con las FARDC, pese a las numerosas violaciones de los derechos humanos cometidas por los militares congoleños. 

Por ello, la comunidad humanitaria dirige a los Miembros del Consejo de Seguridad las siguientes recomendaciones :

1.. El apoyo de la MONUC a las FARDC debe ser sometido a las siguientes condiciones:

A. Retirada de las fuerzas integradas de todos los militares culpables de violaciones de los Derechos Humanos.

A este respecto, el Consejo de Seguridad debe garantizar la puesta en marcha inmediata de su Resolución 1856, párrafo 22, que reitera la ' petición a las autoridades congoleñas de poner en marcha un mecanismo de verificación que tenga en cuenta, en el momento de elegir a los candidatos a puestos en el servicio público, especialmente para puestos importantes en el Ejército, la policía nacional y otros servicios de seguridad, la conducta pasada de los interesados en el plano del respeto del derecho internacional humanitario y de los Derechos Humanos'

Se nos ha informado, por ejemplo, que en la ciudad de Masisi, un militar de las FARDC secuestró y violó a una menor durante 48 horas, entre el 5 y el 7 de abril de 2009, sin haber sido siquiera interrogado al respecto por el momento. 

B. Liberación de todos los niños asociados alas fueras y grupos armados (EAFGA)

Solo 1600 de los 3000 niños asociados a los grupos armados fueron liberados desde el 20 de enero de 2009.

2. Presionar al gobierno de la RDC para que combata la impunidad mediante la puesta en marcha de las leyes existentes y el reforzamiento de disciplina militar. La impunidad relativa a los actos de violencia sexual cometidos por el Ejército debe ser particularmente combatida.

3. Apoyar el proceso de Desarme, Desmovilización, Reinserción y Reinstalación de los combatientes del FDLR (DDRRR).

Pedimos a los miembros del Consejo de Seguridad que den una importancia mayor al desarme voluntario y faciliten su financiación. Además, sería altamente deseable que el proceso DDRRR pueda prolongarse durante las operaciones armadas.

4. Nombrar un Representante Especial sobre el tema de las violencias sexuales en el Este del Congo.

De enero a marzo de 2009, se contabilizaron 1154 violaciones en Kivu Norte, de las que el 65% se estima fue cometido por elementos del Ejército. Aunque esta cifra sea muy elevada, llamamos la atención de los miembros del Consejo de Seguridad sobre el hecho de que solo se trata de una pequeña fracción de la cifra real.

5. Acelerar el despliegue en RDC de los 3.000 soldados suplementarios conforme a la decisión de 2008 del Consejo de Seguridad de reforzar el contingente de la MONUC.

Aceso y respuesta humanitaria

Desde el inicio de las operaciones conjuntas contra los FDLR, el 20 de enero de 2009, el acceso a las poblaciones vulnerables se ha restringido aún más. Es el resultado de la integración del CNDP y de otros grupos armados en el seno de las FARDC, sumado a la ausencia casi total de la autoridad del Estado en la región.

Hemos registrado desde principios de 2009 cerca de 50 incidentes de seguridad contra los trabajadores humanitarios.

Los ejércitos formados recientemente han instalado diferentes barreras ilegales en las carreteras de Kivu Norte. 

En la región de Muchaki, por ejemplo, los soldados exigen una tasa de pago de 400 $ a los camiones que transportan ayuda humanitaria.

Desde el 20 de enero, al menos 250.000 personas suplementarias han sido desplazadas solo en la provincia de Kivu Norte.

Alrededor otras 300.000 personas reclaman una ayuda de urgencia cuando vuelven hacia sus lugares de origen, antiguamente controlados por el CNDP. En total, unas 900.000 personas están actualmente desplazadas.

La comunidad humanitaria responde activamente a las diferentes necesidades de las poblaciones civiles de la provincia. El éxito de nuestra misión de protección y de asistencia depende de la posibilidad de prever la ayuda. Los retos al respecto siguen siendo numerosos.

En Lubero Sur, por ejemplo, 250.000 personas sufren las consecuencias de la falta de respuesta a sus necesidades esenciales, como el acceso al agua, la higiene o los bienes no alimenticios. Al menos diez millones de dólares suplementarios son necesarios para responder con urgencia a esta crisis.

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