Desde el exilio

Hna. Lorena Ortiz26-Feb, 2017

Queridos amigos/amigas, quisiera compartir con ustedes  algo sobre la situación que estamos viviendo aquí en Sur Sudan.  

Les escribo desde Uganda, donde estamos en exilio junto a nuestro pueblo del S. Sudan. Las razones del exilio son varias y complejas, antes de Navidad escuchamos rumores de un posible ataque entre los soldados de la oposición y los del gobierno. Por casi todo el mes vimos cientos de personas huir hacia el norte de Uganda donde están los campos de refugiados; la gente caminaba tanto bajo el sol, con niños y cargando los bienes necesarios como podían.  Nos preguntábamos como sería nuestra Navidad, gracias a Dios la celebramos bien y recibimos el nuevo año alegremente en comunidad con la gente, aunque al mismo tiempo en muchos de ellos captamos tensión y miedo.

Terminadas las fiestas, como previsto, las hermanas viajamos a Nairobi para el retiro la asamblea anuales. Mientras estábamos en Nairobi recibimos la noticia de que el domingo en una de las capillas, mientras la comunidad rezaba, los soldados entraron y mientras la gente huía, seis personas fueron asesinadas, entre ellos un catequista. Regresando de Nairobi, estando aún en la frontera con Uganda, encontramos algunos de nuestros feligreses allí: rostros cansados, agobiados, sufridos; nos informaron sobre la situación en nuestra zona y nos dijeron que toda la gente estaba huyendo porque nadie se sentía seguro ahí. La gente huyó con todos sus bienes, caminando por horas bajo el sol, cargando pesos, durmiendo algunas noches en los bordes de la calle y cuando finalmente llegaron a la frontera tuvieron que esperar algunas horas para ser inscritos y asignados por las Naciones Unidas a un campo de refugiados. Ver a nuestra gente en esas condiciones sentí pena, parecían ovejas sin pastor.

En la frontera vimos muchos autobuses de las Naciones Unidas UNHCR que transportaban a la gente hacia los campos de refugiados, detrás de ellos partían también camiones transportando sus pertenencias: recipientes para el agua, colchonetas, sillas, mesas, ollas, en fin, todo muy simple, lo que la gente posee. Dejada la frontera, nosotras continuamos nuestro viaje hacia el Sur Sudan, y lo largo del camino vimos muchas cabañas cerradas con candado,  pozos sin mujeres que recogieran agua, aldeas vacías y patios sin niños que jugaran, ningún joven paseando por las calles o jugando en el campo de futbol. En el camino encontramos de nuevo gente caminando hacia la frontera: hombres sudorosos y fatigados, el polvo rojizo cubría sus caras y su ropa, rostros cansados, llevaban sus motos o bicicletas sobrecargadas con sus animales, sacos, cajas y otras pertenencias.

                 Aquella primera noche de nuestro regreso percibí un silencio extraño, los perros aullaban como si lloraran la ausencia de sus amos. A la mañana siguiente no hubo gallos que anunciaran el amanecer. En la tierra de la misión, las personas más vulnerables estaban esperando que se les ayudara para llegar a la frontera con sus bienes, estos eran: mujeres embarazadas, personas con discapacidad, ancianos, enfermos, éstos fueron ayudados de manera especial. Por la mañana fuimos a saludarlos y a conversar con ellos, su presencia me hizo pensar a los pobres de Yahveh, a aquel resto fiel del pueblo de Israel que esperaba solo en Dios su liberación y salvación. Una joven con discapacidad se me acercó, me tiró del brazo y me abrazó, luego me ofreció un pedazo de caña de azúcar. Otro chico con retraso mental me llamó desde donde estaba sentado en el suelo y me ofreció un trozo de patata dulce (camote). Gestos de dulzura y calidez de quien de guerra o de luchas tribales no entiende mucho, de quien  vive la relación con los demás de manera simple y espontánea … y le pedí al Señor de donarme un corazón sencillo como el de ellos.

                 Nosotras como misioneras/os optamos por quedamos con el pueblo aún en situaciones de peligro, si es necesario, conscientes de que nuestra vida la hemos ya donado al Señor. Hacer causa común con las personas con las que vivimos es una parte importante del legado que Daniel Comboni nos dejó, es profecía en nombre de la pobreza y de la hermandad universal, porque para Dios no existen vidas humanas más preciosas que otras. En nuestro caso fue la gente que abandonó el lugar y nos quedamos solo las hermanas y los misioneros. La gente nos advirtió de salir también nosotros, porque en cualquier momento podría comenzar el enfrentamiento armado, nos pidieron de no abandonarlos en los campos, de visitarlos, de ir a rezar con ellos. Como equipo pastoral pedimos al Señor que nos asistiera con su sabiduría, entre nosotros dialogamos tratando de discernir que hacer; al final decidimos dejar la misión el lunes 6 de febrero y partimos hacia la comunidad comboniana más cercana en el norte de Uganda; zona donde están los campos. Queremos ofrecer un servicio pastoral a nuestros feligreses y acompañar esta experiencia de exilio, que es también el nuestro.

. Un abrazo,  Hna Lorena Ortiz.

Martha Ponie

Almudena de las Heras19-Feb, 2017

“Marthaaa poniiiiieeee” se oye en el campo de refugiados Bidi Bidi. Y Martha desde su sitio de siempre, sonríe y saluda buscando la mano del voluntario que la llama.

Martha es una sudanesa del sur constante en dos cosas: en su sitio de sentarse y en su sonrisa.  Debajo de un porche improvisado de hojas de palmera y ramas de mango, observa todo los que pasa a su alrededor, que no es mucho en esta zona del campo.

“Martaaaaa poniiieeeee” se vuelve a escuchar, y Martha levanta una mano con ayuda de la otra para estrechar la mano de quien la llama. Y sonríe.

Martha Poniee, minusválida de la zona 4, asentamiento 6, anexo B, número de identificación A 329 291. Pero Martha no es solo un número de archivo. Martha es una de las 20 discapacitadas que viven en este campo de refugiados de Bidi Bidi, al norte de Uganda. Beneficiaria de las 20 letrinas adaptadas que África Directo está construyendo este mes, junto a otras 460 familiares, en una de las zonas más vulnerables del campo.

Martha vive con su hijo Samuel, que cuida de ella. Samuel ha heredado el buen humor de su madre. Estos días Martha, está entretenida con las vistas desde su sombra preferida: han venido unos chicos muy jóvenes a cavar y construir sus letrinas. El voluntario también se sienta a su lado en silencio, absorto observando los trabajos de construcción. Entonces Martha habla en árabe algo que su hijo Samuel nos traduce: “ Gracias, gracias por construirme esta letrina”.

Quisiera con esta entrada al blog hacer extensible a todos este GRACIAS de Martha Poniee. Porque lo siento como un GRACIAS grande. Un gracias que se extiende a los donantes, a los voluntarios, a las familias de los voluntarios que les esperan y echan de menos. Gracias a las ONGs internacionales que trabajan para el campo, GRACIAS por las horas frente al ordenador, por las noches en vela y por el esfuerzo. Y es importante que llegue este GRACIAS a todos, porque a veces, el trabajo en un campo de refugiados tristemente se ve reducido a números y porcentajes. No podemos olvidar que los campos de refugiados no pueden ser confundidos con campos de concentración, aunque los nombres se vean sustituidos por números constantemente y las condiciones de vida en ellos sean muchas veces muy duras.

Un campo de refugiados es un lugar dónde seres humanos trabajan para el bienestar y la protección de otros seres humanos. Y eso no podemos olvidarlo. Por eso es importante el GRACIAS de Martha Ponie. Aún queda mucho por hacer, pero ella nos da las gracias por que sigue viva.

 

La sonrisa perdida de África

Manuel Criado18-Feb, 2017

12 de la mañana en Bidibidi refugee camp. Mucho sol y poca sombra. Desde nuestro privilegiado banco en el Centro de Reuniones del Asentamiento,  apenas se escucha nada que atisbe la vida de tanta gente en la zona. Alguna tímida conversación, una mamá cargando en la cabeza sus 25 litros diarios de vida, y en este momento el sonido de un martillo. Están construyendo una nueva “tienda”. Se une a las 6 ya terminadas que forman una línea paralela a la cuneta del camino que cruza el asentamiento. Al paso de cada vehículo lanza implacables olas de polvo a sus vecinos.

En estos establecimientos, propiedad de gente local, se pueden adquirir varios tipos de refrescos y cerveza calientes, así como ciertos utensilios para la comunidad y huevos o caramelos como oferta culinaria. Jamás vi ningún cliente. Porque aquí el comercio no existe, al menos por el momento. Aquí no hay nada. NADA. Hago énfasis en la palabra por lo difícil que es reproducirla en nuestra conciencia occidental y lo fácil que es olvidarla una vez te vas de aquí.

Hombre africano solo

El día a día en esta zona del segundo campo de refugiados más grande del mundo es básica. Consiste en conseguir llegar a ver el sol del día siguiente pasando el menor hambre posible. Una lucha llevada a cabo en casi la totalidad de los casos por la mujer, cabeza de familia, que trata de sacar adelante a sus pequeños cuyo número medio por pareja es de 7. La mayoría de los hombres quedaron atrás en el éxodo de Sudán del Sur hacia Uganda. Unos al cuidado del ganado y otros al del Kalashnikov en los enfrentamientos diarios que siguen librándose al otro lado de la frontera.

La batalla por aliviar las necesidades diarias más primarias de cualquier ser vivo cortan de raíz cualquier atisbo de progreso en la comunidad. Creatividad o imaginación quedan relegadas a un segundo plano.

Estamos ante un pueblo patológico que sufre de desesperanza. Una total ausencia de idea de futuro para ellos y sus familias. La brutal y cruenta guerra que ha golpeado a estas gentes, un largo y difícil viaje dejando todo atrás, las grandes dificultades encontradas a su llegada a un lugar en el que las buenas intenciones se pierden en largas reuniones burocráticas, especulación, relocalizaciones una vez asentados y pocas soluciones efectivas por parte de las grandes organizaciones aquí reunidas son causa de ello. Además hay que tener en cuenta los recursos limitados del país que acoge, que no tiene suficiente para los suyos mientras sigue recibiendo gente. Algo así como nuestro querido viejo continente.

La sintomatología que salta a la vista es la impactante sonrisa de estas gentes. La sonrisa, uno de los símbolos africanos por excelencia. Esas que aparecen en cualquier rincón, en las situaciones más inverosímiles, cargadas de energía, verdad y fuerza para sobreponerse a todo. Instantáneamente provocan en el receptor la necesidad de devolverla. Un auténtico traspaso de sentimientos, pura empatía. Verdaderas luces en la oscuridad.

Niños africanos

Pues bien, las sonrisas de Bidibidi son diferentes. Podría decirse que son medias sonrisas, por el acto reflejo africano de esbozarlas. Pero transmiten dolor, mucho dolor.  Un dolor que se refleja también en la mirada. Apática y triste. Dirigida a un futuro incierto, esperando cualquier destello que les arroje una mínima esperanza, ya no a los adultos, golpeados irreversiblemente por la atrocidad de la guerra, sino a sus descendientes. A los miles y miles de niños de Bidibidi que les cambió el destino por el orgullo, egoísmo y aires supremacistas de ciertos dirigentes a los que no conocen, así como los eternos conflictos étnicos de su tierra maldita.

Pero como dijo Rabindranath Tagore : “ La desdicha es grande, pero el hombre es aún más grande que la desdicha” . Las lluvias llegaran pronto y traerán consigo la posibilidad de cultivar las pedregosas tierras de la zona. El pequeño comercio pondrá en marcha el engranaje de esta nueva comunidad asentada donde antes no había nada.

Niños refugiados

El color blanco que pintan los plásticos de las chozas en el ambiente se tornará oscuro por los ladrillos de barro.

Podrán lavarse los cuerpos y las ropas con jabón.

La ración diaria quizá supere el ridículo puñado de maíz o judías actual.

Y así, quizá también las sonrisas vuelvan a brotar desde ese vergel que es el alma africana

 

Manuel Criado. Yumbe. 18 febrero 2017.  

Agua en Malawi, ¿pero para qué?

Devline Msowoya05-Feb, 2017

Los primeros expedicionarios y colonizadores llamaron al país de Malawi Nyasaland, que no tiene nada que ver con la la la Land, sino la tierra del lago, porque es obvio que es un país alrededor de un gran lago formado por el Valle del Rift. Los primeros voluntarios de Africa DIRECTO (llamada inicialmente solidaridad con Malawi) conocíamos el país y también nos llamaba la atención que pudiera haber hambre y una agricultura de subsistencia dependiente de las lluvias en un país con un lago tan grande. Estaba claro que ese agua tenía que servir para regar los campos y para alimentar a millones de habitantes que cada año por estas fechas sufren falta de alimentos en el país. Que no hubiera ningún proyecto para utilizar el agua del lago en un programa de irrigación era poco entendible, pero dado los excedentes agrícolas existentes en Europa y Estados Unidos no era fácil que los países donantes que desarrollan políticas de dumping agrícola quisieran financiar la agricultura de un país con mano de obra barata, mucho sol, una gran reserva de agua y tan cercano nuestros mercados… Parece ser que por fin alguien va a usar ese agua pero tiene toda la pinta de que no apoyará la agricultura sino el desarrollo de las ciudades que son por el contrario mercado para colocar nuestros productos y no al revés, una producción para abastecer nuestros mercados.

En cuanto informamos a nuestra contraparte en Malawi de este proyecto que habíamos visto en internet, esta es la respuesta que hemos obtenido:

El proyecto apunta a la ciudad de Lilongwe. Es un buen proyecto Sin embargo, la cantidad podría haber mejorado la disponibilidad de agua para el 80% de la población que vive en las zonas rurales. El proyecto incluso ha evitado el distrito de Salima. He oído que las tuberías de agua pasarán por Salima a Lilongwe dejando Salima seco. Durante casi un mes ya no hay gota de agua en el hospital del distrito de Salima… 

 

 

Articulo escrito por Jose Maria Marquez, Director de África Directo y Devline Msowoya, Director del Hospital de Alinafe, al que África Directo apoya desde el inicio de su existencia.

 

Link a la noticia original en ingles: 

 

 

Enrique Vaquerizo y la lista Pokemon.

Santiago Mas29-Ene, 2017

Decía Lola Flores que si dabas una patada en España salían miles de buenos cantantes, pero que te pagaran por ello era otra cosa. No sé si el número de buenos escritores será similar. pero seguro que esa cifra se reduce considerablemente si añadimos el buen humor a la ecuación. Volvamos a pasar por el tamiz a aquellos sin ganas de hipoteca en una torre de marfil y el guarismo habrá adelgazado con la intensidad de la operación bikini. Demos una última vuelta de tuerca pidiendo que el narrador de historias esté con la cabeza en como ayudar con un proyecto tan personal como un libro, y la lista habrá menguado a tamaño Pokemon. Pues bien, entre esos nombres “de altura” podrás encontrar a Enrique Vaquerizo, que ayer presentó su libro Historias Salacot y Fortasec en el precioso espacio cedido por Pangea.   

Enrique donará parte de  los beneficios derivados de los derechos de autor generados por la venta de esta publicación a África Directo para el desarrollo de nuestro proyecto de escolarización y mejora de las condiciones educativas de las niñas de la localidad de Ezilo, Nigeria (José María Márquez, Director de África Directo, estuvo presente explicando el proyecto). Además, nos donó 100 libros para la venta. 

El libro representa un recorrido por nueve países de África Occidental a través de diferentes relatos, en los que se mezclan la narrativa de viajes, la visión periodística y la vivencial. En esta última tiene un peso especial la experiencia del autor como voluntario de África Directo.

Un millón de gracias Enrique por estar en la lista Pokemon y compartirlo con nosotros!!!! 

 

 

 

 

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África cambia !!!!

áfrica directo23-Ene, 2017

Veinte de enero. Mientras el mundo no pierde detalle de la investidura de Donald Trump en EEUU, a miles de kilómetros, en un pequeño país africano llamado Gambia, un dictador hace las maletas para irse al exilio. Después de 22 años parecía imposible que Yahya Jammeh cediera el poder de manera pacífica, pero una delicada combinación de intensa diplomacia y de amenaza militar bastó para que, sin disparar un solo tiro, el régimen colapsara. Algo inédito en la historia reciente de África.

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Los jóvenes africanos usan plataformas de medios sociales para exhibir sus vidas vibrantes en la ciudad.

Ayo Mide05-Dic, 2016

 

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Hay la pobreza y el sufrimiento en África. No son limitados a sitios rurales sino también son prevalentes en ciudades Africanas. Las preocupaciones de Africanos son bien documentadas en las medias extranjeras. Son representados como la realidad en África. Mientras la pobreza y el sufrimiento son una realidad en África, también existen otras realidades: el progreso social y económico, las comunidades animadas, la riqueza en cultura y la belleza naturaleza. Esos imágenes son lo que plataformas sociales como Dakar Lives (Senegal), Eat Drink Lagos (Nigeria), y The Pearl Guide (Kampala, Uganda) intentan a exhibir al resto del mundo con el fin de promover el turismo y cambiar precepciones, y sobre todos a los locales con el fin de mostrarles a los placeres de sus propias ciudades.

 

Recientemente, (re)descubrí a mi propia cuidad, Lagos, cuando visité a Nigeria durante el verano pasado. Viviendo en una ciudad tan vibrante y emocionante como Londres, y oyendo las quejas de mi familia en Lagos, estaba bajo la impresión de que la vida en Lagos era insípida, y sentía un remordimiento profundo por mis compañeros que han vuelto a Nigeria después de su educación en el extranjero. Sin embargo, no podría estar más equivocada. Hay una plétora de actividades que hacer en Lagos, desde clases de yoga, eventos gastronómicos, y vitrinas de arte, a oportunidades increíbles de turismo. Todos publicadas en las aplicaciones de móvil mis amigos me introdujeron como Nothing To Do In Lagos (una burla a actitudes prevalentes) y Eat Drink Lagos.

 

Dakar Live, ha sido destacado como un pionero en este campo. Fundado como un Instagram por un grupo de amigos apasionados por la fotografía, ya han usado esta pasión para mostrar a un otra pasión: su patria. Después un año y una mitad, y casi 50.000 seguidores, en Octubre 2016, el grupo lanzó su sitio web que ofrece ‘What’s Hot?’ en Senegal. Desde obteniendo un seguimiento, el grupo ha empezado a forjar relaciones saludables con las empresas locales, incluyen restaurantes y agencias de viajes, que son muy optimistas de este nuevo estilo de marketing. Dakar Live recientemente ampliado a Morocco, creando ‘Morocco Lives’.

 

Estas innovaciones de social marketing reflejan: el interconectividad que trae la época de la red; el dinamismo de la población joven de África; y el clase media africana en aumento. ¡Estoy emocionada a ver estos dinámicos de negocios positivos seguir a estimular actividades económicos y culturales en estas ciudades africanas!

 

Mencionado:

The Pearl Guide

Dakar Lives (Instagram)

Morocco Lives

Eat Drink Lagos

Nothing To Do In Lagos

 

¡Ana Palacios gana premio en Los Neutral Density Awards!

áfrica directo28-Nov, 2016

Ana Palacios, la súper profesional y más solidaria fotógrafa del mundo, ha ganado el 2º premio de los NEUTRAL DENSITY AWARDS en la categoría profesional de “Editorial: Photo essay” y nada menos que… ¡¡CINCO!! menciones de honor en las categorías profesionales de “Editorial: Daily life” y “People: Children” con el proyecto Albino; que tan generosamente ha donado a Africa Directo para el apoyo de Kilisun en Tanzania.
¡¡Qué grande eres Ana!!

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Todavía Mucho Por Hacer: Informe de Salud en África

áfrica directo23-Nov, 2016

Desde el año 2000, África ha sido el continente con el índices más alto de esperanza de vida del mundo (9%). El crecimiento ha sido impulsado por el progreso en la gestión de las enfermedades transmisibles, así como el paludismo y el SIDA, y por el aumento en estabilidad de gobiernos y la caída en la incidencia de la guerra.

Por otro lado, mientras que la esperanza de vida mundial fue del 71.4 años en 2015, La esperanza de vida en países del África Subsahariana quedó bajo 60 años. Otras estadísticas significantes según La Organización Mundial de Salud incluye, la tasa de mortalidad de lactantes, que fue 55 por 1000 nacidos vivos en 2015; la tasa de mortalidad materna, que reveló que entre los 20 países con las mayores tasas de mortalidad maternas del mundo en 2015, 19 eran africanos; además, en 2015, hubo 319 millones de personas en África Sub-Sahariana sin acceso al agua fresca, y 695 millones sin acceso a instalaciones del saneamiento. Estas estadísticas reflejan la necesidad de operaciones de socorro en emergencias, y intervención humana, especialmente porque los niveles altos de pobreza , la falta de las instalaciones del saneamiento, inestabilidad política y el clima duro hacen a estas poblaciones vulnerable al riesgos de salud y peligros ambientales.

A pesar de la superación de la epidemia Ébola, las enfermedades transmisibles quedan el asunto más serio en África pues representa la mayoría de muertes al año. 121.9 por 100,000 población murieron por la SIDA en 2012, 116.4 por 100,000 de la infección de las vías respiratorias inferiores (TB, neumonía etc.) en 2015 y 62.1 por 100,000 de paludismo, también en 2015. Más de las enfermedades transmisibles, África está teniendo que se enfrente a enfermedades no transmisibles  así como la hipertensión (‘el asesino silencioso’), que es la causa número uno de muertes para Africanos que superan la edad de 30. Ni siquiera el estilo de vida juega un papel en su prevalencia, la investigación ha revelado que Africanos Subsaharianas pudieran estar predispuesto genéticamente a la hipertensión en la capacidad de retención de sal. La falta de una inversión gubernamental eficaz en salud, especialmente en las instalaciones necesarias para confrontar enfermedades no transmisibles, significa que es probable que esta tendencia persistirá al largo plazo.

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WHO

Una Carta de Edu Cortes desde Uganda

áfrica directo22-Nov, 2016

Nuestro compañero Edu, nos cuenta desde Uganda:

“Última clínica móvil del año en Rukunyu. Un día lleno de sonrisas, emociones, despedidas…. sentimientos a flor de piel. Millones de gracias a todo el equipado en especial a Norah, amiga y trabajadora social sin ella no hubiéramos alcanzado todo lo que hemos conseguido. Feliz, encantado…. gozando al ver papas, mamás, abuelas y sus nenes mejorando todos comprometidos, creando lazos de amistad irrompibles. GRACIAS MIL”

 

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