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Carta de Ohiana desde Niger

     Queridos todos,

 

 Por fin estoy en mi querida Africa. Para los que no lo sabéis, he llegado nada más y nada menos que con 4 días de retraso. Esto de dar emoción a mis viajes se ha convertido en costumbre. Llegué al aeropuerto de Niamey a las 4 de la mañana donde me esperaba un chaparrón. Qué alegría! La pista convertida en piscina, con el agua casi hasta los tobillos. Será por eso que el avión tardó un rato en frenar. Me esperaba un señor con la cara llena de cicatrices y papel con mi nombre diciendo “ uajana, uajana”. Comprendí que quería decir mi nombre. Me ayudó con el equipaje y ya fuera me esperaba Alhassane, mi fiel taxista. Un encanto de hombre sin el cual estaría perdida en Niamey. Ya me había comprado el billete del autobús que me traería a Zinder pues si no se nos escapaba. Así que esta vez no tuve que ir al barrio chino de Niamey a cambiar dinero en el mercado negro como el año pasado. Mejor. Pagué a Alhassane en euros y ya está. El viajecito fue eterno. Salimos a las 5 de la mañana y llegamos casi a las 8 de la tarde. La carretera estaba cortada en muchos tramos, de lo cual a veces se enteraba el conductor en el mismo lugar del corte con lo cual teníamos que volver atrás a tomar una desviación. Eso significaba dejar el asfalto y aventurarse por el barro. Llegué a Zinder con los tobillos como morcillas y el cuello pidiendo a gritos unos mimos. Agotada por supuesto. Me esperaba la hermana Dolores en la parada de autobús y de allí a la que fue mi casa durante 5 semanas el año pasado. Kiriku, el perro, me reconoció y empezó a dar saltos como loco. Cenamos la sopa de cebolla de rigor y a la cama derecha. Estaba rendida. Me levanté a las 6:30 de la mañana, descansada y llena de energía. Desayuné con las hermanas (sólo están 3 de las 5 que están habitualmente, mi querida grande soeur Josée y Georgette están de vacaciones) y fui al banco a cambiar algunos euros en CFA. Estuve esperando pacientemente en la cola, pero, me daba cuenta que todo el mundo pasaba delante de mí. Bonjour, bonjour madame, y todo le mundo por delante. Pregunté a una chica que trabajaba en el banco cual era el procedimiento para cambiar el dinero. Me dijo que esperar en la cola. Está claro que el dinero y el poder dotan del mismo grado de estupidez y de cara de sota en todo el mundo. Hasta que un señor muy amable me dijo que tenía que dejar el pasaporte y el dinero debajo del montón de DNIs y papeles que había en una ventanilla. Con el bolso lleno de CFAs volví a casa, dejé el dinero y di una vuelta por Zinder. Ha mejorado mucho. El año pasado estaban arreglando las carreteras de la ciudad y se notan las mejoras. Hasta han puesto  semáforos, están apagados, pero, oye, estar están. Y ya no hay tanto caos. Está muchísimo más ordenado todo. Y quién necesita semáforos? No hay muchos coches, sobre todo motos y bicis, algún carro con bueyes y gente andando. Todavía no he visto ningún camello. Los niños me saludan por supuesto y los chicos jóvenes también me saludan pero, en otro tono. No les entiendo nada pero, me lo puedo imaginar. Eso también está globalizado. Fui a comprar une puce, o sea un SIM CARD se llama? La tarjetita pequeña para el móvil. Después de esperar media hora en la cola y ver que no avanzaba decidí pasar del tema. Había aire acondicionado en la tienda por lo cual, creo que todos lo que tienen un móvil en Zinder van a pasar la mañana a esa tienda. Porque hace calor. Hasta las 9 de la mañana se está muy bien, luego ya es un horno. Pero, no más que el año pasado. Es soportable. No hace 50 grados ni por el forro. Hará 35 40 supongo. No ha llovido más lo cual es mala noticia. Me dicen que las lluvias han venido muy tarde y como no llueva un poco seguido ahora tendremos problemas con la siguiente  cosecha. Así que a ver si quedáis todos de acuerdo y sopláis a la vez para enviarnos una nubecitas, bien negras para que descarguen agua en Níger. Por la mañana fuimos a Karakara a ver la que probablemente será mi casa durante unos meses. Está en el centro del barrio al lado del dispensario y del centro de nutrición. Os lo voy a describir. La puerta de la entrada es de metal. La estructura de  la casa es típicamente hausa, la etnia mayoritaria en Zinder. Nada más entrar hay una pequeña habitación para el marido, luego un patio y en frente el edificio principal, con dos puertas y tres habitaciones. Será que el dueño piensa tener 3 esposas. Y a la derecha una cocinita de 1 metro cuadrado, vacía por el momento. Y una ducha. Ideal para cuando llueve, pues no está cubierta y por supuesto hay que utilizar el infalible sistema de baldes. Hay luz,  pero ni agua ni letrina. Eso sí, en el salón hay sillones como para una familia numerosa y un naranjo de plástico horroroso. También hay una cama. El techo de uralita es fabuloso para acumular todo el calor del mundo.

 El dueño de la casa no estaba pero, habrá que negociar. Puedo vivir perfectamente sin agua, la fuente está cerca de casa pero paso de correr los 100 metros lisos cada vez que quiera ir al baño. Los 100 metros lisos a ninguna parte, pues en Karakara no hay letrinas excepto en algunas casas, cada cual tiene que buscarse la vida. A ver si puedo hablar con el dueño esta tarde. O hace la letrina o tendrá que bajar el precio (15.000 CFA, para pasarlo a pesetas hay que dividir por  4 más o menos). Ya os iré contando novedades. Espero que las posibles visitas no os desaniméis. Para cuando vengáis la cocina estará perfectamente equipada y habrá habitación de huéspedes. Yo pienso dormir fuera si no me derrito. Ah! Y no os he contado lo mejor. Cuando vimos la superducha, me dijo Dolores: “mira, el guardián ya lo ha utilizado”. La miré con los ojos como platos. Bueno resulta que el guardián duerme en la habitacioncita del marido y está incluído en la casa. Casi me meo de la risa. Como voy a vivir con un hombre en casa? Me dijo que suelen ser muy discretos. De verdad que lo que no me pase a mí no le pasa a nadie en el mundo mundial. Me niego a vivir con un guardián dentro de mi casa. Sí, sí, discretos. Eider, te voy a pedir un par de cosas para cuando vengas: un mapa de Peters para ponerlo en el salón y una botellita de aceite de oliva. Tendré que poner un poco de lujo en casa porque si no a este paso vuestros tataranietos van a presenciar mi canonización.

 En Karakara muchos se acordaban de mí y algunos hasta de mi nombre. Casi me saltaron los lagrimones de la emoción. SANNU DAZOUA! Me gritaban, o sea, bienvenida!. Tengo que aprender hausa como sea porque si no estoy perdida. Y ya por la tarde fui a visitar a Zara. Lagrimones otra vez. Estaba caminando perfectamente sin ayuda ninguna con su hermanito Ibrahim a la espalda. Dimos un paseíto, tuvimos la misma conversación de besugos de siempre pero las dos sabíamos que estábamos muy contentas de volver a encontrarnos.

 Hay una organización que va a construír letrinas en todas las casas. Están haciendo sensibilización primero para que las usen correctamente. Es una excelente noticia! Y asistí a una reunión de dos grupos de mujeres. La reunión era sobre los microcréditos. Se reúnen unas 250 mujeres, son casi todas las mujeres de Karakara en 11 grupos. Dolores pregunta una por una a todas que van a hacer con el dinero. Empezaron muy poquitas pero, se han ido añadiendo más y más cada año. Está muy bien porque es a partir del grupo donde puedes trabajar sobre la educación de los hijos, sobre la higiene, la salud, la alfabetización… Seguramente la misma organización de las letrinas (se llaman GOAL) financiará lo microcréditos. Si no lo hacen, lo tendremos que valorar. Introduciría varios cambios pero, me parece una idea estupenda. Por si acaso por la noche me he leído enterito un libro sobre microcréditos para saber un poquito más. Ya se verá.

 Hoy ya he comprado la puce para el móvil. He ido prontito por la mañana. Había un montón de gente esperando en la puerta pero, yo he entrado dentro. Me han vendido la tarjetita en seguida. Bueno, en seguida es un decir porque me han hecho una factura como si hubiera comprado un coche. Y luego, con cara de póquer eso sí, me han dicho que lo guarde bien en el bolso porque a  todos los que estaban esperando fuera, serían unos 20 les han dicho que la tienda estaba cerrada. Sonrisa profident, “nagore, nagore” (gracias, gracias) y a pasar delante de todos  con cara de angelito.

 Bueno voy a despedirme porque me enrollo de una manera… como veis, creo que ya me ha invadido del todo la locura africana. Ayer ya me dijeron que parecía la reina de Níger. Con una falda naranja, una blusa del mismo color y un pañuelo a la cabeza, lo que parecía era una hippie de las de paz y amor. A ver si acierto a grabar esto en el pendrive y luego descargarlo en Internet. Un beso enorme para todos. Por si no lo habéis notado, estoy muuuuuuyyyyyy feliz. (Agatetxu, bidali mesedez mezu hau lankideei, vale?)

 

 Oihana

 

P.D: Mi nº de tlf: 00227 96391575

Y mi dirección:

 

OIHANA LARRINAGA

MISSION CATHOLIQUE

B.P. 131

ZINDER

NIGER

 

( a karakara no llega el correo)

 

 

 

 

 

 

 

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